Blog de Jesuscarrera

La luz interna llamada optimismo


A diario no conseguimos con retos que nos golpean, nos empujan, nos pueden hacer dudar de cuánto valor tenemos y los vemos enormes así como cuando jugábamos Mario Bros y nos salía el monstruo tres veces más grande que  nuestro tamaño pero igual lo enfrentábamos. Por momentos caemos en un sentimiento de desconfianza hacia nuestro propio poder, la capacidad de salir airosos de las adversidades que surgen, esto nos permite remontarnos a la infancia, donde por instinto y sin duda alguna buscábamos la manera de salir de cualquier contratiempo, incluyendo peleas de niños en el más rudo de los casos.

¿Qué nos pasa en el camino?... empezamos a escuchar de nuestros padres, amigos, familiares, frases como: no creo que lo logres, eso no es para ti, ni lo sueñes… y la vamos añadiendo a nuestra enciclopedia personal, hasta que se las compramos como dicen popularmente y la elevamos de categoría a creencias que se arraigan incluso en el subconsciente, hasta limitar nuestros sueños. Luego entonces aquel torrente de ilusiones con el que venimos y que en la niñez nos lleva a proyectarnos desde astronautas hasta ganadores del premio Oscar, se empieza a disminuir hasta que se esfuma y terminamos formando parte de un sistema que te determina hasta la manera en cómo debes pensar.

Llega un momento en que como dicen los mexicanos, nos cae el veinte, es decir, nuestro entendimiento se abre, nuestra conexión se eleva y nos damos cuenta que las limitaciones solamente están en el pensamiento. Empezamos a percibir la vida de otra manera y surge en nuestro interior como especie de una llamita, que empieza a iluminarnos desde dentro y nos marca nuestro rumbo en la vida, y en ese momento recordamos lo que es confiar en nosotros mismos, empezamos a ver las cosas con otra óptica, esa luz nos va a permitir en los momentos de la más atemorizante penumbra, alumbrar nuestra senda, hasta que el sol vuelva a salir y comience otra etapa.

Al tener los vientos en contra, hay que recurrir a esa luz interna llamada optimismo, es confiar en todo momento que las cosas estarán bien, suprimir la duda y continuar avanzando, aun con miedo, siempre con la fe en que todo está bien, que los momentos amargos son pequeñas pruebas que se presentan para ganar mayor fortaleza y experiencia. Cada obstáculo se convierte de inmediato en una oportunidad de avance. Recuerdo aquella película de finales de los 90s, “La Vida es Bella” donde a pesar de estar en un campo de concentración en la guerra, un padre le hace la estancia placentera a su hijo, siempre con una clara convicción de que todo iría de la mejor manera y en definitiva fue feliz hasta su último momento.  

El optimismo se convierte en esa fuerza interna que nos mantiene enfocados y con una alegría, con la mirada fija en lo que queremos, sin dudar nunca de que llegaremos a la cima, a pesar de las tempestades, es la certeza de que un nuevo amanecer se dibuja para nosotros. La mejor manera de desplazarnos a lo largo de este transitar incluye un enfoque total en la forma en cómo queremos recorrerlo, es decir… somos optimistas cuando estamos conscientes de nuestra actitud ante todo lo que se presenta y logramos congelar la emociones, para continuar de manera alegre y creyendo en nosotros mismos. 


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