Blog de Jesuscarrera

¿Qué hago yo aquí?


Cuando nos lanzamos a trabajar, a veces por necesidad económica, otras porque nos gusta lo que hacemos, otras veces porque no queremos estar sin hacer nada, conseguimos un empleo y entramos en la rueda del quince y último, para lo que te forma el sistema educativo. Desde pequeño te van enseñando en el sistema educativo tradicional, a sacar buenas calificaciones para luego conseguir un excelente empleo, de los mejores pagados, tales como médico, ingeniero, abogado, profesor… y en los gritos de la modernidad están los modistos, los diseñadores gráficos, los músicos, chefs, estrellas de fútbol, y muchas profesiones más que están de moda.

Cuando no sabemos lo que realmente nos gusta hacer, o nos dejamos llevar por un impulso emocional, que así como vino se va, comenzamos en una búsqueda cíclica de eso que va a supuestamente llenar nuestra existencia, hasta que un día aparece y nos casamos con una profesión. Más que encontrar algo que nos apasione, una de las preguntas claves en este asunto es, si mi misión de vida, mi papel en este mundo, lo que vine a hacer, se asemeja por lo menos, o medianamente se parece a lo que estoy haciendo de mi vida hoy en día.

A veces puede pasar el caso, en que lo que hacemos no nos agrada, pero el pago es muy gratificante, tanto que se te olvida por un momento si te gustaba o no, y comienzas a amar el estatus económico que esta profesión proporciona, pero nunca amas el modo de vida que trae consigo. Este ejemplo se ve mucho en el sector salud, que sigue siendo muy lucrativo económicamente, pero no todos aman el claustro blanco de un hospital, los aromas que oscilan entre los fármacos y las secreciones del cuerpo, las eternas guardias nocturnas y la reducción de la vida social por mencionar algunos ejemplos.

Más que trabajar y desarrollar una profesión, se trata de conectarnos con nuestra energía creativa, esa que tenemos hombres y mujeres, capaz de crear muchísimas cosas, así como cuando Rockefeller creó su gran imperio de hidrocarburos y madame Chanel su emporio de alta costura. Es labor individual manejar la capacidad de crear y chequear hacia dónde estamos dirigiendo nuestras energías, de tal manera que visualicemos lo edificante para el mundo que puede ser nuestra labor y qué propósito de vida a través de nuestro trabajo estamos desarrollando.

Conseguir nuestros dones, suena como hallar el tesoro que se encuentra enterrado en la sima del mar, pero hay maneras fáciles de encontrar ese tesoro en nosotros, la más simple forma de conocer cuál es nuestra vocación es observar cuánta felicidad me trae  lo que estoy realizando, porque recordemos que la alegría es la manifestación activa de nuestra conexión con lo supremo. Una vez escuché a un conferencista mexicano muy famoso que decía que toda persona posee cinco dones según las sagradas escrituras, una vez que conocemos cualquiera de ellos, hay que salir a desarrollarlos, porque todo lo que queremos realizar hay que llevarlo a la acción para que pase de un proyecto a convertirse en nuestra obra maestra. 


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